Dedicado a alguien que es como las amapolas: de campo, asilvestrada, fuerte, potrosa, ... y muy bonita.
Y por ser la única en conocer el motivo por el que hago fotos al cielo.

Translated Skies

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Mar amarillo I

"Aunque nada pueda devolvernos las horas
de esplendor en la hierba y de la gloria de las flores,
no debemos entristecernos; al contrario,
hemos de buscar ánimos en el recuerdo."
                                       Wordsworth

Mar de hierba

[Fotografía inspirada en el maravilloso primer disco de Billie Eilish, que cuesta creer que tan solo tenga 17 años. 
Una de sus canciones, "I love you" es posiblemente la mejor balada que he escuchado en los últimos veinte años, y me lleva a recuerdos de cielos azules, miradas de azúcar y complicidad suave que no olvidaré jamás.]

El lago


[Esta fotografía la tomé en un lago de Málaga el 8 de abril de 2012, a las ocho y doce minutos de la tarde exactamente, cuando ya anochecía. Aún recuerdo la quietud de aquel momento, el agua fría, el silencio, las montañas haciéndose carbón negro, y un cielo imposible de bonito.
Para ilustrarla un poco os dejo un extracto de “El Lago” de Ray Bradbury, que es uno de los relatos breves más bonitos que conozco. Habla del amor y de la pérdida, y de los espíritus y los recuerdos, que siempre regresan; o quizás, es que nunca se fueron.]

“La ola me encerró apartándome del mundo, de los pájaros del cielo, los niños de la arena, mi madre en la playa. Hubo un momento de silencio verde. Luego la ola me devolvió al cielo, a la arena, a los niños que gritaban. Salí del lago y el mundo me esperaba aún, y apenas se había movido entretanto.
Pensé en Tally, que nadaba alejándose en el agua, en el último mes de mayo, las trenzas como estelas, rubias. Se iba riendo, y el sol le iluminaba los hombros menudos de doce años. Pensé en el agua que se aquietó de pronto, en el socorrista que se zambullía, en el grito de la madre de Tally, y en Tally que nunca salió …
El socorrista trató de sacarla, de convencerla, pero Tally no vino. El socorrista regresó con unos trozos de algas en los dedos de nudillos gruesos, y nada más. Tally se había ido y no se sentaría cerca de mí en la escuela, nunca más, ni correría detrás de la pelota en las calles de ladrillo, las noches de verano. Se había ido demasiado lejos, y el lago no permitiría que volviese.
Y ahora en el otoño solitario, cuando el cielo era inmenso y el agua era inmensa y la playa tan larga, yo había ido allí por última vez, solo.
La llamé una y otra vez. ¡Tally, oh, Tally!
El viento me sopló dulcemente en las orejas, como sopla el viento en la boca de los caracoles, que murmuran. El agua se alzó, me abrazó el pecho, luego las rodillas, subiendo y bajando, succionando bajo mis talones.
-¡Tally! ¡Vuelve, Tally!
Yo solo tenía doce años. Pero sabía cuánto la había querido. Era ese amor que llega cuando el cuerpo y la moral no significan nada todavía. Ese amor que se parece al viento y al mar y a la arena, acostados y juntos para siempre. La materia de ese amor era los días largos y cálidos en la playa, y el zumbido tranquilo de los días monótonos en la escuela. Todos los largos días del último otoño cuando yo le había llevado los libros a casa desde la escuela.
¡Tally!
La llamé por última vez. Me estremecí. Sentí el agua en la cara y no supe cómo era posible.”

"El lago" (extracto)
Ray Bradbury

On the rocks II


Para Carmen, la chica de la sonrisa permanente. 
Por recomendarme que en mis fotografías los horizontes siempre salgan rectos .

Mar (de dudas) I


Para Ana B., "andaluza" como yo, ... ordenada como yo. 
Por apretarme el brazo en mis malos momentos, sin hacer preguntas. Y por haberme escuchado cada vez que le hablaba de mi necesidad de "porqués" en la vida.

Espejito, espejito ...


"- Espejito, espejito ... dime ¿quién es la más bonita?
- ¿Me preguntas por la más bonita?
   La más bonita es aquella que llega a tu vida con el sabor de los helados de vainilla y el color de mil tardes de verano. Es la que sueña todas las noches sueños de raso y terciopelo. Es aquella cuya risa de confeti te estremece y te consuela. 
Sus lágrimas de sal son dolor en tus noches en vela, en esas en las que cuentas las estrellas sin dejarte ni una, pues te sabe mal.
La más bonita aparece cuando menos te la esperas, poniéndolo todo patas arriba, pues no necesita de permisos ni de licencias.
Sus abrazos tienen la calidez sonrosada de un té caliente en invierno, de una lluvia oportuna para noches de peli y palomitas, de una mirada cómplice en mitad del gentío vociferante y fruncido.
De la más bonita no puedes separar los ojos, pues estarías horas mirándola sin cansarte, nariz con nariz. Tiemblan tus manos fuertes de hombre fuerte, y la vislumbras en la distancia mientras se va, dejándote arrugado y gris cada vez.
Con la más bonita quieres alargar tus dedos, tocar su rostro, y besarla fuerte sabiendo que todo eso acabará. Y pretender retenerla cinco minutitos más, como si te fuera la vida en ello. En verdad, te va la vida en ello.
A la más bonita la ves una tarde calurosa de prisas y relojes tumbada en una cama, desnuda y solemne, y retienes ese recuerdo de momento inolvidable e irrepetible (como todos los momentos). Recuerdo que sacarás de su cajita de color nácar y limón en las noches por venir y en todos los inviernos del mundo.
Finalmente, a la más bonita la vislumbras durante una décima de segundo un día de agosto mientras crees morir en una playa, y te da tanta rabia no acabar conociéndola que luchas contra el mar ...  y ganas.
Y la conocerás, ... la conocerás."

E.M.

Me encantas


"Susurrar hola nariz con nariz,
murmurar me encantas mirando a los ojos.
Sentir y soñar, 
todo a la vez,
tumbados en la hierba.
Respirar tu aire,
y tu pelo.
Besar tus ojos,
para curarte.
Sorber tu sabor,
y que me guste.
Tocar tu cara,
... y que me encante.
Me encantas."

E.M.

Voz divina


On an island I


Luna