"Te recuerdo.
Aún te veo desde aquella puerta de aquel bar, sentada y ojeando un libro, esperando mi llegada. Recuerdo tu chaqueta negra de cuero, y tu pelo recogido hacia arriba. Y recuerdo que te miré sin que te dieras cuenta durante más de un minuto. Recuerdo el sol que tocaba tu espalda. Esa imagen, ese fotograma de película dramática, detenido el tiempo y solo para mí.
Dicen que siempre volvemos a los lugares en los que hemos sido felices. Vuelvo allí a veces, cuando la vida se arruga, a aquella geografía específica.
Respiro hondo y cierro los ojos para no ser distraído con las cosas sin importancia de mi vida, con todas las cosas, y vuelvo allí. Tan solo para mirarte, en el silencio azul de la luz de otros días.
Vuelvo a acercarme lentamente a aquella mesa, nervioso, aunque hayan pasado ya mil años. Esperando tu mirada, tu sonrisa, tu aceptación, tus sonidos.
Te recuerdo.
Apartando a un lado los libros. Tus manos moviéndose como pájaros, hacia mí.
Querer envasar ese momento, para futuros grises de nubes de tormenta, como las que han venido, como las que quedan por venir.
Te recuerdo al mirar hacia arriba. Al azul y blanco de los cielos de abril, al azul intenso de los anocheceres de mayo.
Te recuerdo en tu caminar elegante, con sus rápidos giros de cadera en las esquinas inesperadas.
Y te recuerdo pinchando con tu dedo índice mi mejilla: "pum".
Te recuerdo a veces. Cuando gano y cuando pierdo, cuando subo y cuando bajo, cuando espero, cuando desespero. Y cuando, como esta noche, el sueño no visita mi cama.
Te recuerdo.
He podido olvidarte. Pero no he querido."
E.M.

No hay comentarios:
Publicar un comentario