Dedicado a alguien que es como las amapolas: de campo, asilvestrada, fuerte, potrosa, ... y muy bonita.
Y por ser la única en conocer el motivo por el que hago fotos al cielo.

Translated Skies

Jirones I


“Un recuerdo: estoy en casa y decido en un momento hacerlo. Así que me cambio de ropa rápidamente y salgo a toda velocidad. Es casi verano y corro por las calles despavorido porque voy mal de tiempo y sé que no dispongo de mucho para llegar al lugar por dónde sé que ella va a pasar. Y lo hará en unos minutos concretos, eso es seguro. Así que corro sin parar por las calles, saltándome algún que otro semáforo y escuchando la pitada de algún que otro coche. La sudada que pillo es monumental, y noto que ya no estoy en la forma en la que estaba hace unos años.
Pero llego justo a tiempo, justo cuando ella está cruzando una calle por la que yo sabía que tenía que pasar.
Se muestra sorprendida pero contenta de que yo esté ahí, pero mis jadeos por la alocada carrera no me permiten en unos minutos darle la explicación. Cuando lo consigo, hasta a mí me parece la mayor ridiculez que he dicho en mi vida. 
- Quería verte antes de que acabara el día. Y no lo he pensado. Ha sido un impulso.
Disponemos de poco tiempo. La acompaño y luego nos despedimos con miradas azules y caricias rápidas, como siempre.
El camino de vuelta a casa es más sosegado, más tranquilo, pero no dejo de pensar que lo que acabo de hacer es más propio de un crío de quince años que de mí.
Y una tremenda tristeza se apodera de mi alma, esa misma sensación de vacío que hoy en día me sigue acompañando.”

E.M.

Estudio en blanco y negro

"En blanco y negro son los trajes de los arlequines, y los dos ejércitos del ajedrez sobre sus treinta y dos casillas blancas y sus treinta y dos casillas negras. 
En blanco y negro es el cine clásico de Casablanca, y el de aquel ciudadano llamado Kane.
También en blanco y negro son las teles antiguas, que si no te acuerdas de ellas es que eres joven, y tus recuerdos son todavía blancos y no negros, como los de los viejos.
Es de color negro y de color blanco el café con leche, el as de picas, los dados blancos con sus puntitos negros del parchís, el caballero de la mano en el pecho y las letras que lees en los libros que te gustan, sobre sus páginas blancas.
La sombra negra que proyectas sobre las arenas blancas de esa playa que visitas para olvidar. El traje simpático de las cebras, que aunque parezca mentira no hay dos iguales; y el buen jazz, que pueden tocar blancos y negros por igual, mirando las notas musicales negras sobre el pentagrama blanco.
Más: la luna blanca sobre la noche negra y transfigurada de Schönberg, y las golondrinas de Bécquer, esas que sabían nuestros nombres, pero que por la tristeza de vernos separados no quisieron volver jamás.
Y recuerdo el blanco de tus ojos negros, y tu corazón, que también era en blanco y negro: blanco, cuando me amaste; y negro cuando me abandonaste.
Y la luz blanca de los faros del coche sobre el negro asfalto cuando conduzco de noche y te recuerdo, tantas y tantas veces.
El ying y el yang de los orientales, midiendo el tiempo y el espacio en esa lucha eterna entre la ausencia de luz y la suma de todos los colores.
Piénsalo, que hay muchas cosas que combinan el blanco y el negro: la tinta negra de los calamares blancos, las firmas importantes sobre blancos documentos, la bandera a cuadros que se agita en el aire cuando llegan a la meta los Fórmula 1, creyendo que han hecho algo importante; Joe Cocker, que era un blanco con la voz de un negro; el teclado del piano de Chopin, con sus teclas blancas y sus teclas negras.
Y el cielo, que a veces también se pone antiguo, como el de la foto que hoy te regalo. Ojalá que esta noche negra, cuando vayas a dormir, tengas sueños blancos y suaves. Y que tu pelo negro vuelva a posarse sobre tu cuello blanco, tal y como lo recuerdo."

E.M.

Cumbres borrascosas I


"Si me siento herido, déjame sentirlo.
Si me siento triste, deja que corran mis lágrimas.
Si soy estúpido, deja que lo sea.
Si me aburro, déjame mostrarlo.
Si soy malo, déjame serlo.
Si estoy seguro, déjame decirlo."

Letra de "Jump" de Kylie Minogue

[Me encanta esta canción. Otra de "baile de ojos cerrados", suavemente. Y sobre todo por la presencia del bajo en toda ella. De hecho, creo que es una canción diseñada para ese instrumento exclusivamente].

En un país lejano II


Fotografía tomada en un prado perdido de Ottersberg, un lugar en el que parecía haberse detenido el tiempo, sentado sobre un banco de madera, bajo un cielo gris, y rodeado por una niebla espesa y misteriosa. Con un silencio casi total, roto solamente por el sonido de un riachuelo cercano.
La foto "En un país lejano I"  la tomé mientras echaba de menos a alguien que estaba lejos, en otro país. La presente fotografía está realizada por el mismo motivo.

Hipnotizado


"Parece un sueño,
que me tiene hipnotizado"

Estribillo de "Hypnotized" de Fleetwood Mac

[Los sinestésicos presentan una mezcla de sentidos en sus percepciones, algo muy curioso: "ven" sabores, "oyen" colores o "huelen" sonidos. Yo no lo soy, pero imagino esta música, no sé por qué, en tonos rojos, naranjas y amarillos. Tonos cálidos.
Y es que me encanta esta canción. Es música para escuchar alta. Música de ojos cerrados, contoneos suaves, sensualidad de caricias, ... y persianas bajadas.]

Vida de una planta


Así es como ve el mundo y el cielo mi planta. Que lleva conmigo, viviendo todos mis momentos de los doce últimos años. Si pudiera hablar ..., pero calla sin remedio porque la tengo amenazada con trasplantarla a un lugar en el que no pueda ver el cielo. Y, claro está, se ha hecho como su dueño, y no le hace gracia.

Skyline


Sunday on another planet VI


"Un recuerdo.
Caminamos por la calle uno junto al otro. Yo ando enfurruñado ese día. Tú guardas silencio, pero puedo escuchar perfectamente a tu cabecita maquinar. 
Y entonces haces ese gesto que tanto me gusta que hagas, ese que hace que me olvide de todo y de todos, menos de ti. Ese pequeño gesto que hace que me muera de la risa y que te convierte en una niña pequeña y adorable: extiendes tu dedo índice y con un movimiento rápido lo clavas en mi mejilla mientras susurras 'pom'."

E.M.

In the blue distance


" In The Blue Distance de Mark Isham es una canción que me remueve y conmueve. Música de atardecer y nostalgia. A los dos minutos y medio de canción, justo cuando parece que vaya a acabar tras dos segundos de silencio, retoma la música para la parte final. Y es cuando te desarma. Porque regresan esos momentos de caricias de suave arena, y de besos y miradas sobre la hierba, con la cabeza apoyada en su bolso. Momentos perdidos para siempre, que nunca más se repetirán. 
Y es cuando, finalmente, sientes lo que se expresa tan bien en el título: que la pena te ahoga, que estás ... en la triste distancia."

E.M.

Sol guardado


"Encontrarte aquí de nuevo,
tras los silencios y los recuerdos,
para poder poner en tu mano
el sol que para ti llevo guardando
desde mi último verano."

                                                                        E.M. 

Escenas olvidadas


"Son escenas olvidadas,
repetidas tantas veces.

No se ama a los sumisos,
simplemente se les quiere.

Dame un abrazo bien fuerte,
nunca lamentes ni olvides.

Con la cabeza bien alta,
deja que guarde esa lágrima".

Letra (extracto) de "Escenas olvidadas" de Golpes Bajos.

[Es escuchar los primeros compases de esta canción y ponerme a bailar sobre el mismo ladrillo, con los pies juntos y los ojos cerrados. Tal y como la bailábamos en mi adolescencia en las discotecas de moda, hace treinta años.]

El lago


[Esta fotografía la tomé en un lago de Málaga el 8 de abril de 2012, a las ocho y doce minutos de la tarde exactamente, cuando ya anochecía. Aún recuerdo la quietud de aquel momento, el agua fría, el silencio, las montañas haciéndose carbón negro, y un cielo imposible de bonito.
Para ilustrarla un poco os dejo un extracto de “El Lago” de Ray Bradbury, que es uno de los relatos breves más bonitos que conozco. Habla del amor y de la pérdida, y de los espíritus y los recuerdos, que siempre regresan; o quizás, es que nunca se fueron.]

“La ola me encerró apartándome del mundo, de los pájaros del cielo, los niños de la arena, mi madre en la playa. Hubo un momento de silencio verde. Luego la ola me devolvió al cielo, a la arena, a los niños que gritaban. Salí del lago y el mundo me esperaba aún, y apenas se había movido entretanto.
Pensé en Tally, que nadaba alejándose en el agua, en el último mes de mayo, las trenzas como estelas, rubias. Se iba riendo, y el sol le iluminaba los hombros menudos de doce años. Pensé en el agua que se aquietó de pronto, en el socorrista que se zambullía, en el grito de la madre de Tally, y en Tally que nunca salió …
El socorrista trató de sacarla, de convencerla, pero Tally no vino. El socorrista regresó con unos trozos de algas en los dedos de nudillos gruesos, y nada más. Tally se había ido y no se sentaría cerca de mí en la escuela, nunca más, ni correría detrás de la pelota en las calles de ladrillo, las noches de verano. Se había ido demasiado lejos, y el lago no permitiría que volviese.
Y ahora en el otoño solitario, cuando el cielo era inmenso y el agua era inmensa y la playa tan larga, yo había ido allí por última vez, solo.
La llamé una y otra vez. ¡Tally, oh, Tally!
El viento me sopló dulcemente en las orejas, como sopla el viento en la boca de los caracoles, que murmuran. El agua se alzó, me abrazó el pecho, luego las rodillas, subiendo y bajando, succionando bajo mis talones.
-¡Tally! ¡Vuelve, Tally!
Yo solo tenía doce años. Pero sabía cuánto la había querido. Era ese amor que llega cuando el cuerpo y la moral no significan nada todavía. Ese amor que se parece al viento y al mar y a la arena, acostados y juntos para siempre. La materia de ese amor era los días largos y cálidos en la playa, y el zumbido tranquilo de los días monótonos en la escuela. Todos los largos días del último otoño cuando yo le había llevado los libros a casa desde la escuela.
¡Tally!
La llamé por última vez. Me estremecí. Sentí el agua en la cara y no supe cómo era posible.”

"El lago" (extracto)
Ray Bradbury

Flying high I


Esta foto es del verano de 2009, mientras volaba a Italia. En esos momentos no tenía esta afición actual por fotografíar el cielo, pero quizás algo dentro de mí ya me impulsaba a hacerlo, como si de alguna manera supiera todo lo que iba a llegar a mi vida cuatro años después.
Me ha parecido interesante rescatarla y por eso la cuelgo aquí.

El árbol de las brujas


"Las estrellas giran, las velas arden
y las hojas-ratón se escurren llevadas por el viento frío
y para ti un enjambre de sonrisas se enciende
en las cabezas que cuelgan del Árbol de las Brujas.

La sonrisa de la bruja y la sonrisa del gato,
la sonrisa de la bestia y la sonrisa del murciélago,
la sonrisa del segador cosechando,
brillan y cuelgan del Árbol de todas las brujas."

Ray Bradbury
El árbol de las brujas

[Esta foto la realicé una fría mañana de noviembre caminando por los campos cerca de mi casa. Me gustó el contraste entre la sequedad de la copa del árbol y la suavidad del cielo. Y de inmediato enlacé mentalmente con este poema de mi escritor preferido, que aparece en la novela del mismo título, y en el que se describen los adornos que cuelgan de un árbol mágico protagonista de la noche de Halloween]

Lux aeterna II

 
Con un pequeño y espontáneo movimiento te levantas. En ese momento me doy cuenta de que tu pequeño cerebrito ya ha decidido acercarse a mí. Y es entonces cuando empiezo a ponerme nervioso, como siempre, porque sé que en unos instantes estarás a mi lado y te podré respirar y admirar: momento sublime del eclipse en el que nos quedamos mirando hacia arriba con cara de tontos, aunque sepamos perfectamente cuál es el desenlace del asunto.
Llegas a mi lado y como siempre me miras con el cuerpo entero, y como siempre te sientas encogiendo las piernas, como si fueras esa sirenita sentada en la roca danesa. Te apoyas la cara en tu mano derecha clavándome los ojos y ese gesto, por alguna conexión extraña y ancestral hace que me sienta un hombre, pero a la vez un niño, desvalido y vulnerable mientras soy observado.
Me gustan tus piernas, pero nunca te lo he dicho, aunque ahora me apetece gritarlo para que se entere todo el mundo. Las admiro desde arriba y me muero por tocarlas, pero ahí las dejo, para que sigan caminando el mundo y llevándote a donde quiera que la vida te lleve.
Y también me gusta tocarte, aunque tan solo sea estirando un dedo tras tu espalda, rozándola levemente. Eso hace que te "sienta". Sueles pegar un respingo cuando lo hago y me miras enfadada, pero es un enfado de cartón y papel de seda, falso y suave a la vez.
A ti también te gusta que te toque, no te creas. Que me coges las manos y te las pones sobre tu cara mientras cierras los ojos, o tras las orejas, convirtiéndote por un breve momento en la gata que estoy seguro te gustaría ser.
Ahora un pequeño secreto: a veces te miro sin que te des cuenta. La verdad es que podría estar horas mirándote, sin cansarme (comprobado: no me he cansado). 
¿Qué qué es lo que miro concretamente? Pues esa manera tuya de caminar y de girar en torno a la esquina de una mesa, con un golpe de cadera sencillo y milimétrico. Y como entreabres un poco los labios y frunces el ceño cuando te concentras. O cómo llenas con tu risa una habitación entera. La manera de asentir con la cabeza cuando hablas con alguien mientras cruzas los brazos. Y esa forma ultrarápida de recogerte el pelo en tres segundos, con movimiento de dedos como pájaros.
Es tu cuello lo que más me gusta mirar, de espaldas si es posible. Hace que me convierta en un mirón perverso. Lo acaricio con la mirada durante dos o tres minutos, pero ni te inmutas de concentrada que estás en los problemas y nudos de tu vida.
Cuando el fin de fiesta se acerca y finalmente te vas de mi lado tan solo me dejas unas ganas terribles de volverte a ver.
Ahora, al ir terminando este texto acabo de darme cuenta de que lo he escrito usando verbos en presente. Pues nada, querido lector, hazme un favor y cámbialos tú. Mira, es fácil, te lo explico: dónde ponga “me miras” lo cambias por “me mirabas”, y dónde “me gusta tocarte” pues “me gustaba”.  
Es que comprenderás que no voy a escribirlo otra vez; ando escaso de tiempo e ilusión, y no me apetece sufrir más. 
Con una vez basta.

Nubes de evolución V


"Vente conmigo.
Vente. Viajaremos a países lejanos y amarillos, y pasaremos fines de semana perdidos para que nadie nos encuentre, o nos encontraremos, para que nadie nos pierda, como tú prefieras. 
Huiremos de las malas gentes, esas que odian a los gatos y tienen sus almas arrugadas. Despertaremos por las mañanas sin ganas de levantarnos de las cálidas sábanas, de las suaves caricias y decidiremos no hacerlo.
Cogeremos melocotones blandos en verano, lanzaremos risas y grititos suaves en otoño, respiraremos y cogeremos aliento en primavera, ... dormiremos en invierno.
Vente, que te quiero ver con el pelo revuelto y la respiración jadeante después de un lujurioso baño de verano mientras te acerques a mi caminando sobre la arena.
Seamos gamberros tú y yo, sobre todo tú, que yo soy el mayor y me siento mayor. Metámonos con los viejos y los niños, y con sus madres y sus padres, con todo el mundo; antes de que lo hagan ellos con nosotros. Gritémosles una ordinariez y salgamos pitando, muertos de la risa. Vivamos.
Y bailemos. Sobre todo bailemos, durante horas, hasta caer rendidos y que nos duelan los huesos y los ojos de tanto bailar. Saltos, brincos, y abrazos, muchos abrazos, para gastarlos. Y muchas risas, para olvidar.
Sonríamos a los guardias, a los curas, a los enfadados y desamables, a los traidores y a los sabios, a los que vienen y a los que van, a los anchos y a los largos, a los que suben, a los que bajan.
Saquemos la lengua de pura alegría, de pura tontería. Sígueme si te apetece, persígueme si te atreves, pero no dejes de reír, que me gusta tu risa de colores.
Y luego, mucho más tarde, mirémonos durante un instante. Como antes. Un poco serios (pero solo un poco), para darnos cuenta de que estamos aquí, y para sorber el momento inapreciable de habernos conocido, de habernos respirado."

E.M.

Nubes de evolución IV


"Tu abrazo,
ahora lo recuerdo,
en este lugar.
Sí, ... lo recuerdo:
ojos cerrados,
calma y silencio,
sentirse ambos,
juntos y abrazados,
quietos.
Tan solo unos segundos,
respirando la vida,
los dos.
En este mismo lugar,
sí, en este lugar.
Pero ahora ...
no estás."

E.M.

Odisea espacial


Esta fotografía la tomé pensando en ese plano del monolito en la película de mi vida, "2001, una odisea espacial", basada a su vez en la maravillosa novela del mismo título del gran Arthur C. Clarke.
Me ha parecido que sería la foto más idónea para abrir el nuevo año, el número 15 de la "Era Clarke".